V. CONGRESO INTERNACIONAL
¿SE CUMPLE CON EL CIMIENTO KERIGMATICO?
                                                                                                          CONF. 2
El Padre Navarro siempre nos insistía en cuidar el momento kerigmático en el Plan pastoral. Y es que todo empezó allí, en el desarrollo del SINE  fue de lo primero que descubrió, que tomó en cuenta. El decía siempre que preparando una conferencia para un encuentro carismático latinoamericano, cayó en la cuenta de lo que era el kerigma, como una primera etapa, un primer escalón en el proceso de evangelización.
ese descubrimiento llamó a todos los otros. Como cuando uno tiene una madeja de hilos y no puede desenredarlos. Busca uno primero la punta, el principio y a partir de allí se pone a desenredarlo todo. Así ha pasado con el Kerigma y todo el desarrollo del Sistema Integral.
Alguna vez el Padre Láutico García de República Dominicana decía que muchos de los problemas de la Doctrina Social de la Iglesia estribaban en que se asimilaron rápidamente muchas instituciones del derecho romano, con sus conceptos de propiedad y no se dejó que el cristianismo dejara brotar por sí mismo culturalmente nuevos formas y modos de apropiación y pertenencia de los bienes.
El Kerigma es un cimiento que se pone siempre y se mantiene
El Kerigma está pues en el cimiento de todo. A partir de él todo adquiere sentido: la catequesis, la teología, las formas de organización eclesial van encontrando y como ubicándose en un plan dinámico.
Uno descubre primero que el kerigma no es algo que se pone una vez y se olvida. Por eso es un cimiento, como el de los edificios que se ponen para quedarse, para permanecer. No sólo va primero, sino que debe mantenerse firme. Si el cimiento aunque se hubiese puesto primero, se erosionara después haría peligrar todo el edificio.
Así es el cimiento del kerigma. Recuerdo que en octubre o noviembre de 1985 casi todos los sacerdotes de la diócesis de Tulancingo recibieron el retiro de Evangelización por iniciativa de su obispo. Acababa de pasar el terremoto de la ciudad de México un mes antes y en la misa de clausura D. Pedro Arandas que todavía es obispo decía que así como en la ciudad de México había habido un terrible terremoto, lo mismo había pasado metafóricamente en su diócesis. Y aunque los templos materiales estuvieran más o menos bien construidos, a los ojos de la fe, viendo las piedras vivas de las personas encontraríamos que esos estaban en ruinas, que la gente estaba atrapada en los escombros, igual que para entonces se encontraban atrapados en las ruinas de la ciudad. Y como muchos edificios se habían caído porque la corrupción les había negado el tener buenos cimientos. Ahora –continuaba diciendo- había que comenzar la reconstrucción y para que todo fuera sólido habría que empezar poniendo el kerigma como ese cimiento fundamental en la Iglesia.
Este Congreso está dirigido a personas, a miembros de parroquias que ya han comenzado el SINE y lo primero con lo que comenzó el SINE en la parroquia fue además de una visión global del proceso, fue con un Retiro de Evangelización a algunos futuros líderes. Para muchas otras personas comenzó todo con un visiteo misionero donde se les transmitió la buena nueva, el kerigma.
Pero puede ser que el cimiento no se puso bien desde el principio, o los equipos evangelizadores han fallado en transmitirlo, o ya se aburrieron de decir siempre lo mismo y han encontrado más interesantes unas dinámicas u otro curso espiritual. Y entonces la cohesión del plan pastoral ha empezado a diluirse.
Por tanto la pregunta del título no es superflua. ¿Todavía evangelizamos? ¿Todavía somos vehículos del Espíritu que toca y convierte? 
Así como el cimiento de un edificio no puede ser algo opcional para un arquitecto, lo mismo podemos decir en el Ministerio de la Palabra, respecto del Kerigma. Esta primera etapa, etapa anterior a la Catequesis no es algo de lo que podamos prescindir.
Tampoco podemos darla por supuesta. Paulo VI decía que la Evangelización no era algo facultativo, es decir algo que tenemos la libertad de darlo o no darlo y decía que estaba de por medio la salvación de los hombres.
Lo que es importante debe de cuidarse
Así que lo primero, que tenemos que volver a insistir es en la importancia del anuncio kerigmático.
“Os es necesario nacer de lo alto. ¿Cómo creerán si no han escuchado? ¡Ay de mí si no evangelizare! Predica a tiempo y a destiempo...”
En distintos lugares la Palabra de Dios nos va a hablar de la urgencia, de la necesidad de la Evangelización.
No se trata de dar el anuncio sin sentido, como un requisito, darlo como un robotito, como poner un cassette que interminablemente repita lo mismo. Es necesario utilizar nuestras facultades racionales y ver si lo estamos dando, ¿si lo estamos dando bien?, ¿qué tipo de obstáculos se presentan?, ¿cómo podemos superar esos obstáculos?, ¿nos estará fallando el contenido o el modo de presentarlo? ¿Las metas se están cumpliendo?
Y debemos descubrir las fallas para corregirlas: ¿Los destinatarios vienen debidamente preparado?, ¿el equipo evangelizador es idóneo?, ¿la manera en que organizamos el retiro facilita o impide la buena recepción del mensaje?. Muchas cosas pueden fallar, hasta el ambiente o el equipo de sonido.
Recuerdo un sacerdote que tenía la nave de su templo lleno de pajaritos que volaban de un lado a otro y trinaban todo el día. El decía que no importaba que no se oyera la homilía, que de todas maneras se puede llegar a Dios a través de la naturaleza.
Es cierto esto último, hay muchos caminos para llegar a Dios, pero no había necesidad de traer la naturaleza al templo, bastaba con suspender las reuniones e irnos al campo. Hay un lugar para cada cosa. Me dieron ganas de preguntarle ¿y de todos modos prepara la homilía? ¿Para que tiene que leerla o decirla si nadie la escucha?
El anuncio es tan importante y necesario como una operación quirúrgicaEl enfermo que va ser operado se le prepara desde antes. Se le hacen exámenes a ver si no hay obstáculos. Luego se pone el ambiente adecuado, esterilizado. Se forma un equipo competente, que toma las cosas en serio porque está de por medio la vida. Un doctor opera pero muchas otras enfermeras atienden al paciente personalmente, checando continuamente sus signos vitales. Todo esto lo podemos aplicar al retiro de Evangelización y captar así la importancia de lo que tenemos entre manos.

La primera evangelización tuvo deficiencias ¿Vamos a repetirlas?

Entre las ponencias de la Segunda Conferencia general del  Episcopado latinoamericano (Medellín 1968), destacó la de ponencia del Arzobispo de Caracas, que fue leída por Mons. Samuel Ruiz. En ella se hablaba sobre la necesidad del Kerigma en América Latina. Decía la ponencia: 
"En una reunión internacional, un conocedor de América Latina terminó afirmando: "debemos acabar con el mito de que América Latina es un continente católico". Si la Iglesia es "una comunidad de fe, esperanza y caridad" ese concepto no se realiza en América LatinaAsí lo atestiguarán: las injusticias sociales, los sincretismos religiosos, el ateísmo y la incredulidad manifiestas, el tradicionalismo no ilustrado y la recepción y administración más mecánica que pastoral de los sacramentos, el individualismo en la religiosidad, el laicismo de las instituciones, la penuria vocacional, la insuficiencia de  su clero para la atención pastoral, etc. Todas estas cosas son más bien síntomas de una Iglesia en fase de implantación, más que señales de una Iglesia joven y vigorosa".
(Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano. La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Concilio. Tomo 1. Ponencias. Secretariado general del CELAM. Bogotá 1969, pág 150-153)
Hablando de la Evangelización española dirá: 
"A pesar de todos los defectos que pueda ser inculpada la Evangelización primera de nuestro continente, poseía un Kerigma que llevaba a la conversión primera y conducía a la adhesión a Cristo. Se predicó, en efecto, que los ídolos eran malos, que Cristo -Señor de cielos y tierra- padeció y murió en la Cruz para salvarnos, que la Sagrada Escritura es Palabra de Dios y que nos da vida, que Cristo -Dios y Hombre en cuyo nombre somos salvos- quiere incorporarnos a su reino que no tendrá fin"
Sin embargo ese kerigma donde lo hubo dejó mucho que desear:
"Forzoso es, sin embargo, reconocer que estos esfuerzos no fueron desafortunadamente generales y... que el bautizado en principio no escapó del interés por una incorporación a una sociedad civil con miras más bien a las ventajas sociales y económicas para indios y mestizos; que no hubo un suficiente catecumenado; que la catequesis era más bien instrucción que ofrecía puntos doctrinales aislados y memorizados, etc.; nadie juzgará exagerado afirmar que en América Latina -en general- la Evangelización fue incompleta".
La ponencia explicará que la situación actual continúa el problema original:
"...nuestra pastoral de la Palabra en América Latina, supone el hecho de que estamos en un continente donde el número de bautizados es mayoría. Esto supuesto, juzgamos normalmente que una suficiente instrucción catequística hará crecer automáticamente los bautizados hasta la adultez de la fe; sin advertir que el cuerpo crece y se desarrolla automáticamente siguiendo las leyes biológicas, pero que la persona se hace a golpes de decisión libre. Y así, ningún adulto es cristiano, sin saberlo y quererlo, por lo cual cuando los niños crecen y se hacen capaces de forjar su propio destino, se impone la necesidad de que ellos ratifiquen las promesas que sus padrinos hicieron en su nombre a la hora de su bautismo, emitiendo una decisión personal insustituible. Nadie exime al bautizado de convertirse".


"Ahora bien, sigue siendo verdad que -a excepción de los lugares jurídicamente misionales y de los que tienen una realidad aguda de Iglesia no totalmente implantada- en América Latina no se evangeliza, sino que se catequiza -y aun esto mediante una catequesis que dista mucho de ser ideal- Y "una catequesis sin kerigma, corre el riesgo de no ser sino una mera enseñanza religiosa que no penetra de verdad en del corazón el creyente". Monseñor Ruiz cita al Padre Floristán en su Teología de la Acción Pastoral. BAC, pag 320).
Sigue diciéndose en la ponencia:
"Por eso un gran número de bautizados no logra llegar a tener una fe consciente y madura y, aunque se acerquen a los sacramentos, es muy discutible si los consideran como signos de fe o como meros ritos. Con esa catequesis infantil muchos católicos (y me atrevo, quizá no sin escándalo de esta asamblea, a incluir en esta palabra también a religiosos y sacerdotes) hay muchos católicos, sin una verdadera conversión al Evangelio, sin un encuentro personal con Jesús Salvador y un compromiso con Él. Y así, la débil fe que se posee, es incapaz de iluminar nuevas situaciones y problemáticas del hombre adulto, llegándose a vivir una vida esquizofrénica donde lo religioso y la vida se encuentran en dos esferas muy separadas y muy frecuentemente en colisión mutua".
(Segunda Conferencia del Episcopado Latinoamericano. La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Concilio. Tomo 1. Ponencias. Secretariado general del CELAM. Bogotá 1969. pag. 150-153)
Importancia y necesidad en documentos recientes
Esta necesidad también aparece en los documentos recientes de la Iglesia:
"Nosotros queremos confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres, constituye la misión esencial de la Iglesia". EN14 
"El anuncio tiene la prioridad permanente en la misión: La Iglesia no puede substraerse al mandato explícito de Cristo; no puede privar a los hombres de la "Buena Nueva" de que son amados y salvados por Dios. RM44 
En la compleja realidad de la misión, el primer anuncio tiene una función central e insustituible, porque introduce "en el misterio del amor de Dios, quien lo llama a iniciar una comunicación personal con él en Cristo" y abre la vía para la conversión". RM44 
"Revelar a Jesucristo y su Evangelio a los que no lo conocen: he ahí el programa fundamental que la Iglesia, desde la mañana de Pentecostés, ha asumido, como recibido de su Fundador". EN51 
"Este primer anuncio que va dirigido de modo específico a quienes nunca han escuchado la Buena Nueva de Jesús o a los niños, se está volviendo cada vez más necesario, a causa de las situaciones de descristianización frecuentes en nuestros días, para gran número de personas que recibieron el bautismo, pero viven al margen de toda vida cristiana". EN52 
"La Iglesia tiene que dar hoy un gran paso adelante en su evangelización; debe entrar en una nueva etapa histórica de su dinamismo misionero". CL35 
"...el problema misionero se presenta actualmente a la Iglesia con una amplitud y con una gravedad tales, que sólo una solidaria asunción de responsabilidades por parte de todos los miembros de la Iglesia -tanto personal como comunitariamente- puede hacer esperar una respuesta eficaz". CL35 
¿Podemos substituirlo?

La misma Palabra de Dios deriva la fe de la escucha de ese anuncio: “¿cómo creerán si no hay quien predique?, se pregunta Pablo. Así que empecemos pues, antes de revisar si se da bien o mal, si este anuncio se da. Si no lo hemos substituido.
Sucede que a lo mejor en nuestra parroquia ya hemos hablado del amor de Dios en un montón de misiones. Y algunos dicen: "Ya está bien. Ya cambia de tema". ¿Podemos hacerlo?
La mujer enamorada alguna vez le dirá a su marido: Ya no me hables de que me amas, cambia de tema. ¿No revelará esto, si sucediera, más bien otro problema?
El mensaje central de amor y salvación no podemos substituirlo. 
"La Iglesia no puede sustraerse al mandato explícito de Cristo; no puede privar a los hombres de la "Buena Nueva" de que son amados y salvados por Dios". RM44 
La Iglesia le debe al hombre este anuncio y tiene que pagárselo, dándoselo.
"¡El hombre es amado por Dios! Este es el simplísimo y sorprendente anuncio del que la Iglesia es deudora respecto del hombre. La palabra y la vida de cada cristiano pueden y deben hacer resonar este anuncio: ¡Dios te ama, Cristo ha venido por ti; para ti Cristo es "el Camino, la Verdad y la Vida!". CL34 
Una sociedad de huérfanos necesita precisamente este anuncio

El comunicarle a un huérfano que Dios es su padre no es algo que podamos callarnos:
"Evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa de Dios, revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Este testimonio resulta plenamente evangelizadorcuando pone de manifiesto que para el hombre, el Creador no es un poder anónimo y lejano: es Padre". EN26 
La Buena Nueva de un padre es una gran noticia para una sociedad que en palabras del Padre Martín Descalzo es "una sociedad de huérfanos" Lo explica así:
Son ya muchos los pensadores que han señalado como uno de los dramas mayores de nuestra civilización «la muerte del padre». La escala de valores paternales que durante siglos sirvió de última referencia, de respaldo vital, a muchas generaciones parece haber hoy desaparecido. Ni los jóvenes creen en sus padres ni tienen muchos padres el coraje de serlo en plenitud. Parece que una generación hubiera sido devorada y que fuera cierto aquello que escribió el padre Lombardi de que «hoy los padres son en realidad abuelos de sus propios hijos». 
Esta teoría admite, como es lógico, infinitas excepciones, pero yo me temo que sea, en su conjunto, válida. Y que esa falta del padre o esa minusvaloración de los padres sea una de las grandes causas de esa enorme soledad que tantos viven en el mundo. Se tiene a veces la impresión de que viviéramos en una sociedad de huérfanos y de que los hombres reaccionaran con actitudes muy típicas de aquellos que perdieron a su padre en la primera infancia
Se diría que el mundo moderno fuese un gran hospicio. Incluso es cierto -como dice humorísticamente el mismo Carlos Castro Cubells- que «si en el mundo hay hoy un gran desmadre es porque antes ha habido un gran despadre». 
Tal vez por eso precisamente atrae tanto la figura de Juan Pa­blo II, que, efectivamente, resume en su persona todas las características esenciales de la paternidad: una figura extraordinariamente masculina..., una profunda impresión de energía y responsabilidad, una carga confortadora de certeza, un hondo sentido de su misión pastoral, una garantía de que cree aquello que dice y de que está dispuesto a entregar su vida por el servicio a eso que cree. 
Así pues no podemos creer que al mundo no les interese que le digamos que tiene verdaderamente un Padre y que ese padre le ama.
En Redemptoris missio: (Jesús) "nos revela quién es este Dios al que llama con el término familiar "Abba", Padre. El Dios revelado sobre todo en las parábolas es sensible a las necesidades, a los sufrimientos de todo hombre; es un Padre amoroso y lleno de compasión, que perdona y concede gratuitamente las gracias pedidas". RM13.
Un sociedad oprimida necesita oír de liberación
Tampoco podemos dejar de proclamar la salvación si es lo que más busca este mundo: salvación y liberación. Si la gente busca denodadamente en tantos orientalismos paz y liberación, si el mundo cree a pie juntillas la mentira que le digan en la televisión con tal de experimentar un poco de alivio; no podemos alegar que al mundo no le interese escuchar que hay una vida verdadera que es abundancia de lo verdadero:
"La Iglesia no puede dejar de proclamar que Jesús, vino a revelar el rostro de Dios y alcanzar, mediante la cruz y la resurrección, la salvación de todos los hombres". RM11 
"Sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral, que abarca al hombre entero y a todos los hombres, abriéndoles a los admirables horizontes de la filiación divina". RM11. 
Esa acción salvadora de Jesús es el objeto del anuncio:
"El anuncio tiene por objeto a Cristo crucificado, muerto y resucitado: en él se realiza la plena y auténtica liberación del mal, del pecado y de la muerte; por él, Dios da la "vida nueva", divina y eterna. Esta es la "Buena Nueva" que cambia al hombre y la historia de la humanidad, y que todos los pueblos tienen derecho a conocer". RM44 
Así que por parte del contenido del evangelio no podemos alegar que al mundo no le interese. No podemos suplir este anuncio por otras cosas. 
El anuncio no tiene más que una respuesta. No podemos esperar otra
Tampoco podemos cambiar la invitación a responder, porque es la única respuesta. Una persona que anuncia su amor a otra no puede esperar otra respuesta que la aceptación o el rechazo, y esta aceptación o rechazo no es otra cosa que decidirme a convertir mi vida en otra vida, una que incluya una forma de relación permanente con la persona que me anuncia su amor.
Una persona que escucha una declaración de amor y quiere responder sabe que esta respuesta es necesariamente una aceptación del declarante, que convertirá su vida en algo tan distinto que será una vida nueva. Por eso los temas de invitación después del anuncio son a aceptar a Cristo, a convertirse de lo que me ha mantenido separado de Él y a experimentar el inicio de una vida nueva.
Tenemos también que revisar si las personas entienden las metas del Kerigma, si los que pastorean ayudan a que se comprendan bien. Si los destinatarios se sienten identificados con el anuncio y con posibilidades de responder al mismo.
La respuesta en el Kerigma está inmersa en el marco sacramental y por lo tanto derribando obstáculos expande la eficacia del sacramento. 
Recuerdo que hace años cuando vivía en una ciudad fronteriza junto al río Grande una señora por hacerle caso a algún protestante fue a que la "bautizaran" en el río. Cuando le reclame, me dijo: "bueno, que me sirva de renovación de mi bautismo". Yo le dije pero es que el sacramento no se renueva repitiéndose, sino suscitando en nosotros aquello que se exige para recibirlo. A un niño para ser bautizado no se le pide nada. Al adulto no bautizado se le pide para bautizarse una respuesta de fe y conversión. Esto es lo que le vamos a pedir a un adulto bautizado de pequeño para que renueve su bautismo.
Al anuncio pues seguirá una invitación de fe como adhesión a Cristo y de conversión. Este adulto cuando fue bautizado de pequeño recibió la vida nueva. Pero esa vida nueva que ya tiene, sólo la experimenta verdaderamente cuando hace una opción lúcida y consciente por Cristo
Es como el recién nacido que ya tiene vida nueva pero que cuando es levantado del vientre de la madre parece como privado o dormido y es hasta que el doctor le da la nalgada que llora y se nota su vida nueva. Es algo similar. Por eso algunos lloran en el retiro de Evangelización Fundamental. No es que reciban la vida nueva, ya la tienen, sólo experimentan esa vida nueva.
Esta experiencia de vida nueva es un encuentro personal con Cristo. Como decía el P. Navarro el cristianismo no es una ideología, un sistema de ideas, sino el encuentro y la relación con una persona viva. En realidad sólo este encuentro y relación personal producen el gozo de la salvación.
El Papa nos ratifica la necesidad de este encuentro personal
Hace algunos años el Cardenal Ratzinger hizo unas afirmaciones que recojo en esta información de la Agencia católica de noticias Zenit:
ROMA, viernes, 7 mayo 2004 (ZENIT.org).- La percepción del cristianismo como algo institucional y no como un encuentro con Cristo ha llevado explica el hecho de que hoy día deje de verse como fuente de alegría, constata el cardenal Joseph Ratzinger.
El prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe considera que «el cristianismo hoy se presenta como una antigua tradición, sobre la que pesan antiguos mandamientos, algo que ya conocemos y que no nos dice nada nuevo, una institución fuerte, una de las grandes instituciones que pesan sobre nuestros hombros».
«Si nos quedamos en esta impresión, no vivimos el núcleo del cristianismo, que es un encuentro siempre nuevo con Dios que habla con nosotros, que se acerca a nosotros, que se hace nuestro amigo», afirma el purpurado en declaraciones concedidas al último número del semanario católico italiano «Vita Trentina».
«Es decisivo llegar a este punto fundamental de un encuentro personal con Dios, que también hoy se hace presente y que es nuestro contemporáneo», reconoce.
«Si uno encuentra este centro esencial, comprende también las demás cosas; pero si no se realiza este acontecimiento que toca el corazón, todo lo demás queda como un peso, casi como algo absurdo», añade el purpurado bávaro.
Un « elemento fundamental del Concilio que estamos llamados a asimilar mejor afecta a la necesidad de comprender el cristianismo de manera personal, desde el punto de vista de un encuentro con Cristo», subraya.
«El carácter central de Cristo era, diría yo, el corazón del mensaje del Concilio Vaticano II --revela--. Por desgracia, nos quedamos en muchas cosas exteriores de modo que este carácter central del personalismo cristiano queda todavía por descubrir», indica.
Modo de presentación del Kerigma
Podemos estar llevando adecuadamente el contenido de la Evangelización tanto en el anuncio como en la invitación a responder y sin embargo, podemos estar fallando en el modo en que presentamos este anuncio.
La falla puede estar en el modo en que presentemos este anuncio. Decimos que no sólo el contenido debe ser kerigmático, sino también el modo de presentación.
El proclamador no es un maestro, es un anunciador, por exigencia misma del contenido. Si de pronto suena la alarma sísmica, yo no voy a dar una clase por la radio de los diferentes tipos de terremotos que existen. Voy a anunciar que viene uno y luego invitaré y exhortaré a comportarse de una determinada manera. El modo de presentación está relacionado con el tipo de contenido. Cuando algo que debía ser anunciado, lo enseño provoco una reacción de extrañeza e incredulidad. Los discípulos de Emaus que transmitían la mala noticia de que Jesús había muerto eran consistentes. El modo de presentación simplemente debe ser consistente con el contenido.
El anuncio es una declaración de amor, el anuncio de un descubrimiento sorprendente. Es sorprendente que un Dios limpio y puro, me ame a mí pecador, haya muerto por mí y me haya salvado. Es un anuncio sorprendente. Es como el anuncio de manumisión de un esclavo, es un anuncio de liberación.
Las buenas noticias se anuncian, no se enseñan. Si a mí me han aumentado el sueldo. Se me nota en el rostro, lo suelto a quemarropa en mi casa ante la expectativa provocada por mi mirada. ¿Qué paso? dice la esposa y los hijos intuyendo algo. Como aquellos que habían descubierto una mina de oro y juraron no decirle a nadie e ir a comprar herramientas al pueblo para luego denunciar la mina. Cuando regresaban del pueblo una multitud los iba siguiendo porque se les notaba en los rostros.
Un evangelizador que nunca deje de ser testigo
El gran problema para el evangelizador es que al paso del tiempo la noticia de la salvación siga siendo para él, la gran noticia de su vida. Que entienda que aunque ahora ha crecido, está viviendo otras experiencias en su vida cristiana, él ha sido capaz de reflexionar y sabe que estos nuevos regalos no son más que la consecuencia de aquel gran regalo que un día iluminó su vida. 
Puede equivocarse una persona en el modo de presentación que hemos dicho, pero una falla mayor está en que el mismo evangelizador no pueda anunciar gozosamente la salvación porque ésta se ha diluído en su vida. Sucede cuando no se continúa creciendo en el camino de santidad. A veces cuando el pecado va ocupando un lugar mayor en la vida de uno. Pueden incluso no ser fallas graves, pero hay infinidad de faltas pequeñas que multiplicadas no quitarán la gracia, pero si harán gris la vida cristiana y robarán el gozo de la salvación.
Por eso el evangelizador-testigo es absolutamente necesario.
De lo contrario se dificulta la respuesta. Hablando de la evangelización durante la conquista, Francisco de Vitoria dice palabras terribles:
Escribe Vitoria: "No oigo hablar de milagros ni de signos de ninguna clase, ni tampoco de vida tan religiosa. Si, por el contrario, de numerosos escándalos, de horrendos delitos y de muchas impiedades. No se ve, por tanto, que se les haya predicado la religión de Cristo de manera adecuada ni con una piedad tal, como para que los indios estén obligados a recibirla. 
"Ciertamente muchos religiosos y eclesiásticos han realizado su misión ejemplarmente, con su vida y su predicación celosa y su habilidad; pero su obra se vio obstaculizada (en producir sus frutos) por los que se ocupaban de otros intereses”.
Dice el P. Grasso: Para que se pueda decir, pues, que el evangelio se predica de forma adecuada para provocar, aunque sea libremente, la conversión, se exigen señales por las que aparezca que el predicador habla en nombre de Dios mismo. Pero, afirma Vitoria, esas señales no existieron en el caso de la evangelización que tuvo lugar en las Indias. "No se dieron milagros físicos ni ejemplos de vida cristiana tan profunda como para probar el valor divino de la religión cristiana. Los predicadores fueron ciertamente modelo de celoso entusiasmo y santidad; pero su testimonio resultó inútil por causa del mal ejemplo de los otros cristianos. 
"¿Cómo puede afirmarse, pues, que se les ha predicado realmente el evangelio? Y va más lejos aún Vitoria, ya que se atreve a decir que, exceptuado el pecado de infidelidad, abundan más los vicios entre algunos creyentes que entre aquellos bárbaros".
La oración en el equipo evangelizador
¡Qué importante es pues que seamos testigos auténticos! Y la autenticidad se manifestaría además en el amor que mostramos por los que evangelicemos. Amor que llevaría al equipo evangelizador al menos a orar por sus evangelizandos.
El Pala Benedicto XVI nos recuerda esto cuando al hablar del método de la Nueva Evangelización, en lugar de entrar en técnicas nos habla de un Evangelizador que ora por las personas, que ora por quienes habrán de convertirse. Recordando a un párroco dice:
Hace pocos años leí la biografía de un óptimo sacerdote de nuestro siglo, don Dídimo, párroco de Bassano del Grappa. En sus apuntes fruto de una vida de oración y meditación. A propósito de lo que estamos tratando, dice don Dídimo, por ejemplo: "Jesús predicaba de día y oraba de noche". Con esta breve noticia quería decir: Jesús debía ganar de Dios a sus discípulos.
Y afirma el Papa: "Eso vale siempre. No podemos ganar nosotros a los hombres. Debemos obtenerlos de Dios para Dios. Todos los métodos son ineficaces si no están fundados en la oración. La palabra del anuncio siempre ha de estar impregnada con una intensa vida de oración".
Si digo que amo a quienes voy a evangelizar, pero no soy capaz de orar por ellos insistentemente, es que todavía no los amo de verdad. Si no tengo tiempo tal vez tenga que dejar el apostolado a otro que si tenga tiempo. Para lo que amamos nos damos tiempo.
Preparación del Destinatario para ser nueva creatura
Habiendo agotado el papel del Evangelizador sabemos obviamente que la falla puede estar en el otro lado, en los destinatarios. Por eso la insistencia del Padre Navarro en que la gente viniese preparada. En uno de sus libros escribe:
"Lo que importa en último término es el resultado y el fruto del retiro, el objetivo vivencial que lo describimos como creatura nueva llena de Espíritu Santo, y luego el vivir explícita y profundamente cada una de las cuatro metas propias del kerigma.
"Creatura nueva es una expresión literal, que supone un nuevo nacimiento en sentido real, también como lo señaló Jesús a Nicodemo. Si no se logra exactamente eso, no se vivió bien y a fondo el retiro.
"Y eso sólo es posible con personas preparadas y totalmente abiertas, y con evangelizadores testigos ungidos,  instrumentos del Espíritu Santo. Qué vengan por propia voluntad, sabiendo a lo que vienen.
"Algunas gentes salen como entraron, porque no estaban preparadas ni abiertas, otras salen sólo emocionalmente tocadas, otras racionalmente convencidas, y con buenos propósitos.  Eso no es suficiente.
"Cuando no se tiene esto, el resultado es lo descrito en el párrafo anterior, y por eso se usa y abusa de técnicas humanas, estrategias y dinámicas psicológicas pretendiendo garantizar los resultados.
"Del resultado sólido y profundo del retiro, descrito literalmente como “nuevas creaturas”, dependerá el futuro cristiano de la persona, y la vitalidad de la parroquia.
"Por eso hay que tener tanto cuidado a que se vivan a fondo los retiros de evangelización con personas previamente preparadas.
"Hombre nuevo u Hombre viejo,  vivos o muertos a la Vida nueva en Cristo. Diferencia esencial en los feligreses que hicieron o no el retiro, y cómo salieron.
"Si entendemos bien esto, y la diferencia que implica, veríamos la importancia de los retiros kerigmáticos en la parroquia, y el cómo darlos, y garantizar resultados".
Los sistemas para Evangelizar
También la falla puede estar en el sistema que usamos para la Evangelización. Somos seres humanos y a veces no nos damos cuenta de lo que importan las formas, los lugares, los tiempos. Por eso importa el número de los que evangelizamos, la casa del retiro, el sistema semanal o intensivo, todo esto cuenta a la hora de evangelizar.
Antes la gente nacía en su casa, con ayuda de una partera sin títulos. Había una enorme cantidad de personas que morían al nacer o poco después. Hoy en día no basta que sea un buen ginecólogo, sino con enfermeras y en un ambiente de hospital. Algo así sucede con la Evangelización. En el terremoto de 85 en México unos niños recién nacidos vivieron sus primeros días entre escombros y sobrevivieron. Pero esto no es lo normal. La Evangelización debe darse en condiciones óptimasSe trata de la vida sobrenatural y debemos cuidarla, como el cuidado serio y responsable que requeriría una operación quirúrgica moderna.
Un psicólogo que quiere realizar una terapia de grupo limita el número de los participantes porque quiere que todos puedan tener oportunidad de ser atendidos personalmente y tengan oportunidad de ser sanados. Los números que manejamos en los retiros, la necesidad del pastoreo competente y el ambiente de casa de retiro no son algo sin importancia.
Evangelizar a fondo: importa la calidad, no los grandes números
Finalmente, ¿qué sucede si lo cuidamos todo y de todos modos muchos no responden o no perseveran?
Es claro que de todos modos no podemos desalentarnos, ni jubilar el anuncio kerigmático. El desaliento a veces viene de que hemos pensado que el efecto de esta Nueva Evangelización es necesariamente con el paso de los años, una respuesta masiva de fe. Pero también podría ser otro el caso.
Ya hace tiempo que el Cardenal Ratzinger ha venido diciendo que aceptemos la posibilidad de un cristianismo minoritario. El Papa lo explica porque a pesar de que en esta última década los grandes movimientos evangelizadores (desde cursillos a neocatecúmenos y carismáticos) han llevado a tantos a una experiencia personal de fe, de todos modos las estadísticas siguen mostrando una reducción del número de cristianos practicantes. Benedicto XVI ha dicho que por expresar esto lo han acusado de "pesimista".
La idea de que la respuesta futura no sea como pensamos -mayoritaria, masiva-, de momento nos provoca repulsa, sobre todo si en nuestra parroquia acabamos de descubrir el contenido y la fuerza del Kerigma.  El problema viene algunos años después, cuando a pesar de haber hecho bien las cosas: retiros bien llevados, evangelizadores ungidos y destinatarios bien preparados, cuando a pesar de todo esto, vemos que los números se estancan e incluso disminuyen.
Existe la posibilidad -y recalco que es una posibilidad- que el plan de Dios sea un poco distinto respecto a la obtención de grandes números. Es posible que lo que Dios desea con esta Evangelización en realidad sea rescatar un resto fiel, un resto que de colorObviamente ese resto no está necesariamente entre los que ya asisten a la misa dominical, ni entre todos los que pasen por un retiro evangelizador, sino en aquellos que abiertos al mensaje, respondan con corazón generoso a la llamada del Señor.
Alguno pensará: “Si me lo hubieran dicho antes no hubiera visitado tanto”. Desgraciadamente el Señor no nos ha pasado una lista de aquellos que en nuestro sector van a responder generosamente. Así que no queda otra que ir a todos, involucrando a todos, pero no desalentarnos si algunos no respondenQue no quede por nosotros. Sería terribles que algunos a quienes Dios da la gracia de la respuesta y de la perseverancia no lo hicieran porque nuestros lamentables retiros o nuestra falta de responsabilidad en acompañarlos les impidiera responder.
En lo que logramos entender de este pensamiento reiterado del Papa hay la posibilidad de que muchos cambios que tengan que hacerse en la Iglesia no puedan hacerse debido a que en la masa de cristianos hay una gran cantidad de gente nominal, no convertida, que imposibilita esos cambios porque nunca le agradarían, han perdido "el sentido de Cristo" y siempre se opondrán haciendo más difícil una Iglesia cada vez más evangélica. Pudiera ocurrir entonces que el Señor tenga planeado reducir el número de los miembros de la Iglesia, aumentando su calidad, para transformarla profundamente para después y sólo después hacerla crecer.
El Cardenal Ratzinger –actual Papa- ha dicho que no nos desalentemos ni nos escandalicemos si quedamos pocos. Y esto se entiende si estudiamos la historia de la Iglesia desde cierto ángulo sociológico. El cristianismo como otros fenómenos humanos nunca ha sido de grandes números. En los primeros tres siglos los cristianos fueron relativamente pocos. Después aunque nos podríamos encandilar por los números de época de la cristiandad y en los siglos siguientes los que vivían a fondo su fe seguían siendo realmente pocos. Había siempre una gran masa que rodeaba a estos últimos pero cuya respuesta cristiana siempre ha dejado mucho que desear.
Obviamente esto no puede producir en nosotros una actitud farisaica. Tan lamentable signo nos ubicaría más bien entre los no perseverantes porque el cristianismo siempre exige una respuesta humilde y sencilla. Lo contrario es más bien la respuesta adecuada. Si llegamos a ser pocos, cuánta mayor es la exigencia de que demos un auténtico testimonio, de que demos color como nos decía el P. Navarro. Mejor pocos, nos decía siempre, en nuestros retiros de renovación.
Cuando en la Fraternidad de Misioneros de la Cruz que él fundó, de pronto nos encontrábamos con que cada vez era menor el número los consagrados y los comprometidos; decía que era mejor así. Y nos recordaba la historia del reducido ejército de Gedeón que nos narra el libro de los Jueces. También el Padre Valles menciona este pasaje bíblico en un librito llamado así: "¿Muchos o pocos? la crisis de los números en la Biblia y en la Iglesia". 
Cuando Gedeón iba a combatir contra sus enemigos el Señor le dijo:
"Demasiado numeroso es el pueblo que te acompaña para que yo ponga a Madian (tus enemigos) en tus manos; no se vaya a enorgullecer de ello a mi costa diciendo: "Mi propia mano me ha salvado"
Y el Señor ordenó: "el que tenga miedo y tiemble, que se regrese". De 32,000 personas quedaron 10,000 las cuáles todavía le parecieron muchas al Señor.
Entonces les pide que sedientos los lleva a beber agua y sólo quien beba sin remilgos se quedará. Los más meticulosos, precavidos y medidos fueron devueltos. Al final quedaron 300 y el Señor dice: "Con esos 300 te salvaré"
Esto nos debe llevar a no evangelizar superficialmente sino a evangelizar a fondo. Como dice el dicho latino: No se trata de contarlos, sino pesarlos. Sólo cuando evangelicemos cuidadosamente podremos pesar cada respuesta que en nuestros retiros obtengamos, y verdaderamente veremos que se inclina la balanza del lado de Dios y para su gloria
Raúl Matienzo MC
QUERÉTARO, Septiembre 2005